Neko

Conectarse

Recuperar mi contraseña

ReglamentoAmbientaciónRazas amosRazas pet/esclavosEmpleosFísicos ocupados Expedientes Afiliaciones
Hace años atrás, alrededor del 2500, un joven científico especializado en la genética estudiaba la evolución de los animales y la combinación de ADN. El quería mejorar la especie humana dándole las habilidades que un animal tendría, la agilidad de un felino, los sentidos desarrollados de un canino, la longevidad de una tortuga; todo eso, mas la inteligencia humana darían como resultado un nuevo estilo de vida, menos efímero y con menos preocupaciones. Un paraíso. Intento crearlo, una y otra vez, dando como primeros resultados la muerte de los sujetos experimentales y abominaciones; todas fueron ocultadas por el mismo. Hasta que lo encontró, la manera de que el ADN se juntara, la puerta a una nueva y mejor era, pero... Como esparcirlo por el mundo? Fácil, con algo que desafiara en todo lo que el creía, algo que desafiara a la ciencia, algo sobrenatural; El Demonio. Hizo un pacto con el demonio para que el esparciera el resultado de sus investigaciones por el mundo. Y así lo hizo. Todos los bebes que nacieron a partir de ese día tenían habilidades sobrenaturales...seguir leyendo
Rule Maker
Webmaster
Read the rulzPerfilMP
Ayato Sakama
Administrador
EsclavoPerfilMP
Ciel
Administrador
AmoPerfilMP
Aoba
Administrador
EsclavoPerfilMP
Últimos temas
» Broken ♛ Crown || Omegaverse || Normal
Dom Ago 20, 2017 8:39 pm por Invitado

» Juguete Nuevo [Cinderella #09]
Dom Ago 20, 2017 3:49 am por Cinderella

» [Afiliación Hermana] Crisom Village - foro de rol -
Jue Ago 17, 2017 12:43 pm por Invitado

» Ashes (Priv. Rocinante)
Miér Ago 02, 2017 1:26 am por Law

» Reglas [Leer & Firmar]
Dom Jul 30, 2017 12:54 pm por Aúnnolosé

» Instituto Alstroemeria [Afi. Elite]
Jue Jul 27, 2017 5:14 pm por Invitado

» Why? [Kyou #9 y Shun #10]
Jue Jul 27, 2017 6:02 am por Araziel Dankworth

» ~ El gato y el ratón | Priv. Reed
Lun Jul 24, 2017 8:38 pm por Touya

» Sunflower [CAMBIO DE BOTÓN - élites]
Lun Jul 24, 2017 5:30 pm por Invitado

» Al fin... [Darian Alec Bachmann #12]
Jue Jul 13, 2017 11:42 pm por Gilbert Nightray

» ~ Pajarito en la ventana (Priv. Araziel)
Lun Jul 10, 2017 9:44 pm por Takashi

» Ao no Sekai Rol [Cambio de botón]
Lun Jul 10, 2017 6:58 am por Invitado

¿Quién está en línea?
En total hay 3 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 3 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 34 el Sáb Jun 16, 2012 6:38 pm.

▂ ▃ ▅ ▆ █ Hermanos █ ▆ ▅ ▃ ▂

▂ ▃ ▅ ▆ █ Élite █ ▆ ▅ ▃ ▂
Determination (Undertale)Crear foroEast of EdenCrear foro

Skin hecho por Reed hecho exclusivamente para Shikaisen Paradise. La imágenes corresponden a sus respectivos artistas, sin embargo las ediciones pertenecen al staff del foro. Se agradece a los tutoriales dados por Savage Themes y su equipo de creadores. así como también los códigos ahí presentados. Shikaisen paradise es un foro original nacido de la mente del equipo de administración, cualquier plagio a este será visto como una ofensa a los derechos de autor y se tomarán las medidas pertinentes. Dí no a la copia.
Agradecemos a nuestro anterior webmaster, Kai, por habernos dejado el foro y poder seguir en el mundo que su mente pornosa creó.

Yami {ID}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Yami {ID}

Mensaje por Yami Ashitaka el Lun Mayo 29, 2017 11:46 pm

Yami Ashitaka
Yami
Ashitaka
Taka, Ashi, As.
19 años aparentes y reales desconocido
Sexo [Masculino]
Uke
Hibrido [Gato/Diablillo/Neofito]
Fire emblem-Azure [Inigo]




• D. Física:
De cabellos de un tono azul oscuro, estos son lisos y suaves al tacto, aunque por el corte que lleva siempre se le ve rebelde, atrás queda en puntas desiguales, de flequillo grande, con una punta que va de su derecha a la izquierda, el tacto con su cabello se puede comparar fácilmente la fina tela hecha de seda suele ser gustoso meter los dedos entre sus hebras. El color de su cabello puede variar según la luz, así pues mientras este bajo, focos, farolas, sol, cualquier cosa que emita luz, se notara más claro el color azul que posee, sin embargo a zonas oscurecidas, donde la sombra llama e invita, es que su cabello tomara un tono negro, eso le sirve para mimetizarse entre la oscuridad. Incluso la humedad es otro factor, aunque en este caso con el cabello húmedo suele volverse lisos como debe ser, los mechones caerán con gracia sobre su rostro con el tono azul oscurecido por el agua, posee un par de orejas de gato, largas y puntiagudas en el tono de su cabello, exceptuando la parte del centro pues es de un tono gris. Su cabello no cubrirá en ningún momento sus ojos, estos son de un tono amarillo-grisáceo, en ellos podrán verse diferentes emociones, relucirán en la diversión pura y llana, o maliciosamente. Sin embargo hay una cosa que caracteriza sus ojos, es el hecho de que algunas personas llegan a observar la nada u observar el todo. La pupila es semi-redondeada, de tal forma que luego se puede rasgar al igual que la pupila de un gato, finas pestañas hacen juego con sus ojos, pues no son tupidas, son cortas y están en su justa medida, lo que permite que sus orbes resalten, incluso cuando toman un tono carmín. Su piel es blanca, lo que hace que resalten los moretones en esta, es suave y tersa al tacto, como la piel de un bebe. Es de contextura delgada y elegante, tiene un toque finísimo, sin embargo no es tan fino como el cuerpo de una mujer, posee un par de manos, con dedos largos y finos como los de un pianista, afiladas uñas acompañan sus manos, estas son retractiles, de tal forma que las puede esconder como las uñas de una persona normal, o alargarlas hasta pasar el doble de largo que sus dedos, son tan fuertes que sencillamente puede atravesar el hueso de una persona, concreto y hierro. Posee piernas largas, lo que le facilita más el poder andar con agilidad y correr rápidamente. Sus pasos sin embargo serán tan silenciosos que encontrarlo no será para nada sencillo, se necesitaría ponerle un cascabel para saber en dónde está de no ser así no le encontraran pues ni su esencia o poder se siente, al igual que posee orejas, posee una larga cola de color azul, igual a su cabello, llega sin problemas hasta el suelo y tiende a llevar la punta doblada, de igual forma este apéndice es bastante flexible comparado a un gato normal, puede sujetar cualquier cosa con esta. No es demasiado alto a decir verdad, pero eso también le sirve para ser más rápido y ágil, mide aproximadamente 1.77cm.

En su forma de gato su pelaje cambia de color aun tono negro completamente, excepto el centro de sus orejas que se torna blanco, sus orbes de igual forma toman otra tonalidad y ese es el color rojo sangre, en esta forma es incluso más ágil que en su forma humana.
 • Habilidades: (2 máximo)
☑  Magia negra: sus dotes en magia negra son bastante buenos, naturalmente no se compara a lo que fuese antes de perder sus recuerdos. Lo poco que recuerda es lo que usa, cadenas, materializar sus armas, desaparecerlas, entre varias cosas más.

☑  Las habilidades naturales en sus tres razas: velocidad, fuerza y resistencia sobre humana, hablando sobre el lado de diablillo y vampiro, por su lado gatuno, posee un muy buen oído que puede diferenciar a una persona por sus pisadas, un buen olfato, buenos reflejos y una buena habilidad para trepar. Además puede transformarse un gato de diferentes tamaños, aunque solo puede hacer la más básica sin cansarse.

 • Imagen:
Spoiler:





Forma gato:
• Historia:
Sus ojos se abrieron lentamente, con pesadez como si hubiese dormido por una semana entera, parpadeo levemente cuando al fin pudo abrirlos por completo, no pudo ver nada más que oscuridad. Le costó un poco acostumbrarse a la falta de luz y cuando se pudo acostumbrar y observar ya con claridad el lugar se dispuso a hacerlo, era un cuarto pequeño, por lo que podía distinguir, había una puerta la notaba pero estaba hecha con trozos de cartón, las paredes tenían muchas grietas, la pintura resquebrajada en varios puntos de la pared. Su vista finalmente se poso sobre el techo, igual que las paredes tenía grietas dando la sensación de que en cualquier momento caería, volvió entonces la vista hacia aquella “puerta” para desviarla de nuevo, apenas había un mueble, o tenía esa apariencia y sobre este una especie de lámpara, aunque se fijo mas y noto que era más bien una farola, no podía percibir calor de la misma por lo que intuía hacía tiempo que estaba apagada, algo curioso que pudo observar, es que en ese pequeño cuarto no había ventana alguna por donde la luz pudiera colarse. Volvió de nuevo la vista al techo, sintiendo la pesadez en su cuerpo, no lograba hacer que sus extremidades reaccionaran, no percibía movimiento alguno de sus dedos los que intentaba mover, sin embargo a pesar de que él no sentía el movimiento, si lo había, poco y extremadamente lento reaccionaban sus extremidades. Un suspiro quiso salir de sus labios y sin embargo no hubo sonido alguno, la garganta la sentía reseca, demasiado, la saliva le costaba pasarla, su respirar era tan lento como aquellos iniciales movimientos. No podía percibir por completo las cosas con el tacto, y que decir que su único sentido más despierto era exactamente la vista, lo demás parecía despertar de un largo letargo. Sus orejas se movieron un poco cuando apenas percibió el sonido de la “puerta” ser retirada, sus ojos se desviaron de inmediato a dicho lugar, pero cerro con fuerza los mismos pues la luz del candil le fue molesta, demasiado molesta, como si la luz fuerte que emitía el mismo fuera el sol. Sus labios se movieron un poco pero no pudo salir palabra alguna, quería pedirle que apagara esa cosa pero no hubo sonido alguno, así que con pesar volvió a abrir sus ojos lentamente intentando acostumbrarse a la luz.

-Oh veo que has despertado-murmuro aquella persona, la voz era aterciopelada y dulce, agradable ciertamente a los oídos, era una mujer sin duda, bajo entonces la luz del candil, dejando un leve destello apenas en el lugar, tan tenue que su vista ya no dolió más-vaya que has dormido, pensé que ya no despertarías-dijo aquella vocecilla en tono preocupado, él la observo con duda y la mujer tomo asiento en una pequeña silla de madera que no había visto antes, dejando las cosas sobre aquel mueble, el candil y una canasta, ella no pareció inmutarse ante aquella mirada y antes de decirle algo tomo una botella de vidrio llena de agua y un vaso que estaban dentro de la cesta, sirvió un poco y ayudo a Yami alzar al menos su cabeza para que pudiera beber, Yami no se rehusó en ningún momento, a su contrario el frio liquido resbalando por su garganta le habían llevado a la gloria, aunque la mujer le diera trago por trago, aquello no acabo hasta que la botella de vidrio quedo totalmente vaciada, Yami sentía un poco mejor su garganta, ya no le ardía como antes, sin embargo aun no podía hablar. La mujer dejo las cosas sobre aquel mueble, que resultaba ser una mesita, se levanto y ayudo de nueva cuenta a Yami para poder sentarlo sobre la cama que apenas notaba el otro, le recargo con bastante trabajo en la pared, Yami entonces pudo observar su cuerpo, las ropas parecían mas harapos, una pantalón blanco y apenas una camisa café ambos con algunos cortes, sus manos se veían mas pálidas. La mujer se giro para tomar de la cesta un tazón repleto de fresas, arándanos y cerezas, todas silvestres, se notaban bien lavadas y Yami de nuevo le observo, la mujer tomo entre sus dedos con suavidad una fresa y la llevo a la boca del otro, en el instante que la punta de la fresa roso sus labios abrió la boca y la comenzó a comer, degustando el sabor dulzón que poseía, trago con algo de dificultad la fruta y dejo que aquella mujer le diera mas y mas, solo hasta que su cuerpo rehusó más de la misma. Todo pasó en completo silencio y ella ni siquiera parecía molesta porque el chico rehusara seguir comiendo, guardo lo que había quedado y de nuevo se acerco acomodar a Yami en la cama-bueno es hora de que me vaya, vendré mañana-él no pudo preguntarle nada, la mujer simplemente tomo sus cosas y los dos candiles, guardando el que ya no tenía nada de aceite y aumentando la llama del otro, Yami observo todo lo que ella hacía hasta ver aquella puerta ser colocada de nuevo. No tenía sueño, no necesitaba dormir, pero había algo que le hizo inquietarse, una sensación arrolladora en su pecho, como un enorme vacío y su mente, no, no tenía nada en que pensar, simplemente se había quedado en blanco, su mente se había fundido en la nada en cuestión de segundos, pues a pesar de no tener sueño, termino dormido.

El día siguiente llego, sus ojos de nuevo se abrieron, un bostezo salió de sus labios y a diferencia de la noche anterior, el cuarto no se veía tan oscurecido, fue entonces que desvió su mirada a donde debía estar la puerta, encontrando la nada, observando al frente unos frondosos árboles, por ese lugar era que el pequeño cuarto no se veía tan oscuro. La visión de aquella frondosa y verde vegetación se vio interrumpida por la silueta de la mujer, esta vez  le pudo observar con mayor claridad, un vestido blanco de mangas cortas y en su cintura observaba un cinto de cuero café, en el mismo se encontraba una funda, saliendo de la misma la empuñadora sencilla de un cuchillo, vio entonces el rostro de la mujer, labios pequeños pero carnosos, una nariz respingada y pequeña, ojos de color café claro, y cabello en un tono castaño mas oscurecido, largo y atado en una cola de caballo, con un enorme lazo blanco, piel ligeramente tostada y en su mano derecha sostenía la cesta hecha de paja. Ella se limito a sonreírle y repetir la acción del día anterior, dándole bastante agua, frutas y pan recién horneado con mantequilla y algunas hierbas untadas en las rebanadas. Y al igual que él día anterior todo fue en silencio, la mujer de nuevo se fue y Yami se limito a intentar moverse de ese lugar, los dedos entumidos de sus manos prontamente comenzaron a moverse más rápido con forme el tiempo avanzaba, de eso pasaron horas cuando recibió la visita de la mujer por segunda vez, de nuevo con aquella cesta, aunque ahora podía sentir un delicioso aroma salir de la misma, ella se sentó de nuevo, tomando aquel tazón donde llevaba un plato con estofado, que le fue dando de poco en poco a Yami.

Los días siguieron pasando, hasta cumplirse una semana de nuevo, aunque ahora podía moverse a su gusto, sus sentidos ya estaban alerta y de vez en cuando ondeaba su larga cola, esperaba a aquella mujer, con la cual no había cruzado palabras, aunque ahora ya podía hablar como era debido, sin embargo lo había hecho lentamente y en sus horas de insomnio o aburrimiento. No salía de ese pequeño cuarto porque eso había sido una de las pocas cosas que le había pedido la mujer y sólo había asentido ante aquello. De vez en cuando sus orejas se movían y observaba el lugar, sin embargo había algo que durante ese tiempo no podía quitarse, eso era la inquietud y el vacio que sentía, no sabía, no entendía y ¡quería hacerlo! Quería saber que era lo que pasaba, porque se sentía así. Pero no pudo perderse en la inmensidad de sus pensamientos porque la voz de la mujer se escuchó-buenas tardes-le dijo ella con tranquilidad, lo que ayudo a relajarle y olvidar aquella molesta sensación o por lo menos ignorarla, su voz salió con levedad-buenas tardes-contesto al saludo, ella le miro sorprendida, nunca le había dirigido la palabra por lo que pensaba era mudo, pero luego una amplia sonrisa de felicidad se poso en sus labios, dejando un plato con carne, verdura y puré de papa, le dio los cubiertos y Yami los tomo dando las gracias y comenzando a comer con lentitud, una vaso con jugo de naranja le fue servido y el de nuevo dio las gracias, la mujer le observaba comer, parecía curiosa y lo estaba, necesitaba respuestas a las dudas que carcomían su cabeza por las noches. Así cuando Yami termino de comer y coloco las cosas en la cesta, sentándose en la cama y ondeando su cola, ella carraspeo suavemente y él le observo fijamente-bien…ahora sé que puedes hablar ¿Cómo te llamas? -Yami le observo y abrió su boca tan solo para responder tan sencilla respuesta, pero entonces se dio cuenta que no lo sabía, que no tenía idea de cómo se llamaba. Era una simple pregunta con una respuesta incluso más sencilla pero su mente estaba en blanco, de nuevo la inquietud le llego, la duda comenzó a carcomer cada parte de su ser, ella le miraba esperando y él solamente no podía recordarlo, simplemente no sabía su nombre, no, lo peor de todo no era el hecho de que no recordara su nombre…sencillamente no recordaba nada. ¡Absolutamente nada! ¿Cómo había llegado ahí? ¿Quién era?  ¿Cuál había sido su vida, su historia? ¿Quiénes eran sus padres? ¿Su familia?  Pero no había recuerdo alguno, todo era blanco, tan blanco como las nubes en el cielo, tan blanco como las paredes de un hospital. Un dolor agudo se instalo en su cabeza entre mas intentaba recordar las cosas, mientras más se esforzaba por saber quién demonios era él, la cabeza más le punzaba, casi como si en cualquier momento la misma fuera a estallar. Sus manos se aferraron a los costados de su cabeza, presionando su sien como si con ello los recuerdos fuesen a volver o el dolor disminuyera, sus ojos estaban cerrados con fuerza que no pudo notar el gesto preocupado de tan hermosa mujer, ella le observaba cada vez más preocupada, sobre todo cuando vio colapsar a Yami, caer desmayado y hacia el frente a punto de caerle encima, pero tuvo una rápida reacción y le sujeto, como pudo le volvió a recostar sobre la cama, tras ello corrió a buscar un poco de agua en el río que estaba cerca de aquel lugar, usando el tazón donde colocaba frutas para Yami como cuenco, en cuanto volvió saco un pañuelo que siempre llevaba con ella lo hundió en la fresca agua y se lo coloco en la frente como si Yami en ese momento tuviera fiebre. Después de un rato tuvo que retirarse, pero por la noche volvió a verlo, notando que no había reacción alguna de su parte quizás se hubiese dormido aunque lo dudaba por la inconsciencia que le había llegado por la tarde, ella se cuestiono que había ocasionado aquello, ella tan solo había hecho una pregunta, una simple, le quito el pañuelo más le dejo el cuenco con agua. De nuevo se marcho con preocupación hacia su hogar.

La mañana siguiente llego y apenas en ese momento Yami reacciono, sus ojos se abrieron lentamente y la sensación amarga de no recordar nada le invadió en el momento. Sus ojos se posaron en la mesita que tenía al lado y había ahí dos cuencos uno con agua y el otro repleto de fruta. Sin embargo el dolor y la agonía de no recordar nada le hicieron levantarse y en su desesperación salir de ese pequeño cuarto, correr como nunca dentro del bosque, sin importar que las ramas que pisaba se clavaban en sus pies descalzos, que las ramas de arbustos le golpeaban, algunas le herían el rostro, los brazos, todo cuanto hubo a su alcance. Sus pasos le llevaron al flujo de aquel río, detrás suyo había un camino de sangre donde sus firmes y fuertes pisadas le hicieron que las ramas penetraran sus pies, dejando heridas. En cuanto sus ojos vieron el agua se dejo caer arrodillado en la orilla, observo su reflejo, sus cabellos azulados, aquellas orejas largas y en punta de gato que poseía y sus ojos de un tono amarillo grisáceo, los cuales se inundaron en agua y las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, más que nada por frustración, pero también tristeza y dolor por no poder recordar nada. Sus manos echas puños golpearon el río con fuerza intentando sacar su frustración y todo ese sentir, pero también observaba la corriente del río como si esta le fuese a mostrar lo perdido, lo olvidado, pero no era así tan solo se veía reflejado, no había nada que le trajera sus recuerdos de nuevo y se sentía mal, ¿había olvidado a quienes debía amar acaso? ¿Algo había hecho que estaba pagando en ese momento? Lo que fuese no podía saberlo, no habría forma de saberlo y aunque tuviera un enorme deseo por recuperar sus recuerdos, sabía que sería algo difícil y quizás, hasta imposible. No supo cuánto tiempo estuvo arrodillado en el río, pero el sonido producido por los cascos de un caballo le hicieron alzar el rostro, ya no lloraba sin embargo la fina línea que era producto de sus antiguas lagrimas era visible, alrededor de sus ojos se había vuelto rojizo, así como su nariz y pómulos de tanto que hubo llorado, el relinchar del caballo ni siquiera le molesto y apenas presto atención a la voz de aquella mujer que le cuidaba. Esta de inmediato bajo, dejando la cesta sobre el suelo y corriendo donde estaba Yami, observando sus pies heridos, las ramitas incrustadas y la sangre manando de las mismas, pero Yami estaba tan absorto he ido que el dolor ni siquiera lo había podido sentir. Apenas la miro para volver su vista al río sin embargo ella le obligo a sentarse con las piernas estiradas, él se dejó hacer como un muñeco, aquella chica comenzó a sacar las ramas incrustadas en sus pies, para luego meterlos al río y limpiarlos lo mejor que pudo, se levantó y fue donde su caballo, uno de hermoso pelaje blanco con manchas cafés, el mismo poseía un par de bolsas, se acercó a ellas y de ahí saco una botella con una pasta verde en su interior y unas vendas, de nuevo volvió donde Yami, uso la pañoleta que ese día llevaba para secar sus pies, luego con cuidado coloco la pasta y las vendas-¿Qué haces aquí? -pregunto cuando termino con su tarea, pensó que no habría respuesta al haberlo notando antes perdido en sus pensamientos, pero la suave y ronca voz, producto de su previo llanto, se dejó escuchar bajamente-vine…a intentar recordar…o al menos desahogarme…-fue la respuesta que le dio, sin embargo solo fue su desesperación lo que le había llevado a dicho lugar-no puedo ni siquiera recordar mi nombre-concluyo con desesperación, ella le observo con bastante tristeza y suspiro con pesar, intento sonreír y lo consiguió-bueno, ya lo recordaras, lo veras-dijo ella con tanto fervor que aunque Yami dudo un momento al final  le creyó, dando un leve asentimiento a tales palabras-bueno, entonces he de presentarme, me llamo Hikari…-hizo una pequeña pausa y le sonrió ampliamente pero con mucha dulzura impregnada en la misma-no puedo solamente decirte “oye o hey” y así que si no te molesta te diré gatito…umn…-cerro sus ojos y dudo de aquello, pero la voz de él la saco de sus pensamientos-un placer Hikari…ah está bien que me llames así…hasta que recuerde mi nombre-ella asintió con suavidad, fue por la cesta y le dio su desayuno, Yami lo observo y luego a Hikari-yo…deseo al menos saber…¿Cómo llegue aquí? -ella parpadeo confusa y dio una pequeña negativa en símbolo que no lo sabía- no sé cómo llegaste aquí, yo solo buscaba unas hierbas medicinales para hacer más del ungüento que te coloque, solo pude escuchar tus pasos y apenas un “ayuda” salir de tus labios, así que fui a ver qué pasaba y estabas recargado en un árbol, apenas respirabas y tu cuerpo estaba lleno de sangre, cortes por todos lados, los mismos que no dejaban de sangrar, hace tiempo que sabía de ese pequeño cuarto y era lo más cercano que tenía que mi casa, así que te lleve ahí y te cure lo mejor que pude…aunque me sorprendió que al tercer día ya no tuvieras ninguna herida ni cicatriz. Pero tú no despertaste hasta una semana después. Parecía que habías peleado con alguien, no se la razón exactamente pero quizás hasta huías. -fue la respuesta que le dio Hikari, Yami tan solo asintió para luego bajar su vista, tendría que acostumbrarse a la idea de no poder recordar nada, vivir de tal forma y aprender de nuevo, porque lo único que sabía en ese momento es que era un gato, tan sólo es y no porque lo recordara, era lógico al tocar sus orejas, al sentir su cola y ahora habiéndose observado en el río. Desayuno lo más tranquilo que pudo más el sabor de la comida no fue bueno, pero se debía a que se sentía bastante mal y desesperado, en cuanto termino Hikari le ayudo a subirse al caballo para volver a aquel cuarto mientras ella guiaba al animal, no hubo más palabras, Hikari tenía que irse así que solamente le dejo en aquel lugar y se retiró. Repitió la rutina de todos los días, le llevo la comida, luego se fue, para finalmente llevarle la cena, se desearon buenas noches y ahí acabo el día. Por la mañana cuando Yami ya estaba comiendo las cerezas, fresas, arándanos y manzanas que le había llevado Hikari escucho el relinchar de dos caballos por lo que se asomó a ver qué era lo que pasaba y vio ahí a Hikari, la misma bajo y se acercó donde Yami le palmeo la cabeza suavemente y en reacción Yami balanceo su cola a los lados, bajando las orejas al mismo tiempo, ella entro y guardo el cuenco con fruta y observo al felino que le miraba confuso, luego rió divertida acercándose a las bolsas que llevaba su caballo sacando un par de prendas, un nuevo pantalón y camisa, así mismo saco unas botas de cuero, que le dio-ve a cambiarte, hable con mi esposo y está bien que vivas con nosotros por un tiempo, podrás aprender algo, o simplemente hacerle compañía a nuestras niñas-Yami le miro incrédulo pero no dudo en tomar aquellas ropas y aceptar aquello, después de todo el bosque era bonito pero no salía de ese cuarto. Se cambió tan rápido como pudo y puso las botas, la ropa era nueva pero igual que los harapos que había usado aunque ahora tenía botas-¿sabes cómo subir a un caballo?-le pregunto ella y Yami negó, no recordaba nada, ni lo que le gustaba, ni lo que sabía hacer, simplemente todo había sido borrado. Hikari le sonrió y le mostro entonces como subir al caballo, Yami la observo y presto atención, siguió cada uno de sus pasos y subió al animal, sujeto con sus manos las riendas y antes de siquiera poder seguir escuchando a Hikari y su explicación algo le hizo tirar de las riendas con fuerza, golpeando al tiempo las costillas del animal el cual de inmediato comenzó a correr, Yami movía la rienda como si ya supiera lo que debía hacer, la sensación de saberlo le agrado, un calorcito recorrió su cuerpo y sonrió amplio mientras el viento golpeaba su rostro y mecía sus cabellos azules. Hikari le alcanzo, Yami al verla hizo que el caballo se detuviera y pidió disculpas avergonzado, Hikari río y le restó importancia al asunto, solamente le señalo para poder ir a donde ella vivía, el viaje duro dos horas, Yami descubrió que estaba muy bien escondido sin embargo sonrió ampliamente cuando llegaron a un prado, podía ver a lo lejos una casa hecha de madera, resaltando entre la madera la chimenea de piedra, un establo a unos 30 metros de distancia donde el relinchar de varios caballos se dejó escuchar mientras más se acercaban al lugar, además todo el área que le bordeaba era verde, había diversas flores creciendo alrededor de la casa. En cuanto llegaron al lugar y se detuvieron frente a la casa, un hombre alto, de contextura ancha por sus músculos, cabellos cortos y castaños claro tanto que podría llegar a lo rubio, ojos de un color miel con una mirada fuerte les esperaba, detrás suyo un par de cabezas curiosas se asomaban, por lo que pudo ver eran dos niñas, cabellos largos de color castaño oscuro, ojos de color miel, y  una mirada muy curiosa. Yami no supo qué hacer en ese momento pero Hikari fue la que hablo-él es de quien les hable, es gatito ya que no recuerda su nombre….de hecho no puedo recordar nada-las niñas se acercaron donde su madre, no eran tan pequeñas, se miraban de nueve años y eran idénticas, las niñas jalaron el vestido de la mujer,  la cual se inclino y susurraron algo al oído de esta. Yami movió sus orejas captando el susurro y la mujer solamente río-tienen razón, es una manera fea de referirme a una persona…mmmn ¡démosle un nombre en lo que recuerda el suyo! -las niñas asintieron felices y ambas le vieron, al mismo tiempo salió su voz, era  igual de dulce que la de su madre-¡Seras Nozomi! Es esperanza y seguro tienes esperanza de recuperar tus recuerdos-Yami parpadeo pero sonrió feliz de escuchar aquello, asintiendo a lo dicho por las pequeñas,  ambas luego se presentaron como Mitsuki y Mizuki, un par de gemelas muy bonitas, el hombre había calmado su mirada cuando vio a sus niñas abrazar al felino con felicidad, como si le conocieran de siempre, él se presentó como Yuki.

El tiempo siguió un curso normal, Yami aprendió varias cosas, cocinar, tejer y cocer, dibujar, jardinería, hacer medicamentos naturales todo ello con las tres mujeres de casa, con Yuki descubrió que tenía fuerza sobrehumana mientras le acompañaba a cortar árboles pues era un leñador, Yami había querido intentar tumbar un árbol, así que Yuki le mostro como y él tomo el hacha, Yuki le señalo el otro árbol por derribar y Yami en cuestión de tres hachazos había derribado el árbol. Ambos se mostraron sorprendidos ninguno más que el otro, fue la primera vez que supo de alguna de sus habilidades, aunque ya sabía trepar y eso lo adjudico al hecho de que era un gato. Tres meses habían pasado, Yami les ayudaba en todo lo que podía y así se ganaba su comida. Justamente un día mientras estaban disfrutando de la comida entre suaves risas y platicas, el siempre intentaba recordar aunque fuese su nombre pero nunca lo conseguía por lo que ya tenía tiempo sin tomarle importancia, pero durante ese día al cerrar sus ojos por un momento un fuerte dolor de cabeza acudió a él, apretó con fuerza sus parpados y no pudo escuchar más nada, ni la voz preocupada de las niñas, ni el de la madre, tampoco la voz nerviosa del padre.

Se vio frente a un niño, aparentemente de unos 6 años, quiso mirar a los lados como si le incomodara ver al niño, pero eso no paso, sabía que era él, el que extendía la mano a aquel extraño niño, era noche y la luz de farolas junto con la luna era lo que le brindaba la luz del momento-soy Yami, Yami Ashitaka ¡es un placer!-esa vocecilla era suya, era más pequeña, mas infantil, más dulce. Y antes de poder saber más todo se había vuelto negro, tan negro como la tinta.

Cuando despertó se vio en la que era su habitación, todos estaban ahí rodeándole esperando por que despertara, observo el techo un momento y luego dejo que su voz inundara el lugar-mi nombre,es Yami Ashitaka. Lo recordé-murmuro sin embargo a pesar de la felicidad que sentía por al menos recordar aquello, una enorme vacío se apoderaba de su pecho porque no hubo más recuerdo, fue tan rápido que era comparado con una estrella fugaz. Aún tenía aquel dolor de cabeza, sin embargo era opacado un poco por la alegría de aquella familia al saber su nombre, para ellos era un gran logro que pudiese recordar aquello. Y había ocasiones en los que los recuerdos llegaban a él, tan fugaces y no tenían un orden, nunca lo había, así como podía verse de niño, se veía de adolecente y casi nunca sabía quiénes eran las personas con las que hablaba, el único rostro que había podido ver bien había sido el de ese niño, los demás eran difusos. Esos recuerdos a veces acudían a él por alguna pequeña palabra o acción, sin embargo tampoco eran muy comunes, a veces los tenía otras veces solo era la sensación. Dos meses más pasaron, pero no todo es felicidad y un día que habían decidido ir de picnic al bosque, mientras preparaban la comida y los cestos, la desgracia llego en cuestión de segundos, pues la puerta de aquella acogedora casa de madera se vio abierta de golpe, 6 hombres entraron, ellos les observaron un momento, Yami por alguna razón sintió la ira bramar por sus venas, pero fue cuestión de microsegundos que se vio con grilletes en su muñecas, la cadena la sostenía un hombre de elegante figura, finos y largos cabellos negros y ojos de un azul tan intenso que sentía le observaba el alma, vio a las niñas y sus madres amarradas y tiradas en el suelo, Yuki estaba sangrando, tenía heridas en su cuerpo pero se notaba vivo aquella leve respiración que podía observar se lo decía. Yami tiro de sus manos queriendo hacer uso de su fuerza sin embargo aquel hombre ni siquiera se inmuto y tiro con mayor fuerza de la cadena logrando hacer que se fuese hacia atrás y quedara recargado en sus piernas, observándole con infinita sorpresa.

-Me ha costado encontrarte, Yami, mi querido esclavo-Yami abrió sus ojos de par en par y negó con fuerza, le grito que le soltara que les dejaran, sin embargo aquel hombre sonreía sin darle importancia, prontamente tomo la barbilla del felino y le hizo observar a Hikari o lo que le harían a la mujer, con las ropas destrozadas, Yami observo aterrado la violación de Hikari, removiéndose con fuerza, intentando soltarse y poder salvarle, los gritos de las niña, la mirada frustrada de Yuki por no poder salvar a su esposa martillaban su cabeza, pero eso no fue todo, no, porque los muy bastardos no solo se turnaron para violar a Hikari si no que cuando se hubieron enfadado de hacerlo fueron por las gemelas, ellas lloraron con tanta fuerza, rasgaron su garganta entre gritos ¿y el dolor? Yami casi lo podía sentir en su piel como finas agujas clavándose a lo más profundo, enterrándose con fuerza y no sabía qué hacer, sus muñecas sangraban donde tiraba cada vez más de la cadena para librarse, sin resultado alguno y las lágrimas ya corrían por sus blancas mejillas, el pecho oprimido y el odio surgía en cada célula de su cuerpo, cada cm del mismo-les hare olvidar si vienes conmigo, Yami, les hare olvidar todo este dolor que les provoco-Yami le observo, dar su libertad para salvar a quien le salvo y que luego su familia le dio cobijo entre sus brazos como un miembro más le parecía insignificante y solamente asintió a la propuesta, varias veces, pues no podía hablar ya que su llanto inhibía cualquier intento de habla, hipando con fuerza ante el mismo. Sin embargo la sonrisa de aquel hombre fue maliciosa, aterradora y con unos tintes de sadismo que erizaron la piel incluso de sus sirvientes. Con un ademan de su mano les dio la orden, dejaron a las niñas que ya ni siquiera lloraban, parecían no ver nada, Yami vio el vacío en los ojos de esas pequeñas una laguna negra como era su memoria. Ni Hikari, Yuki, Mitsuki, Mizuki podían moverse, y la sangre teñía la sala de esa casa, de esa anteriormente acogedora casa, ahora fría y casi muerta. Yami no reacciono cuando le tiraron por las muñecas, arrastrándole fuera de la casa, esperaba que ellos estuvieran bien y olvidaran lo que había pasado, sin embargo las lágrimas brotaron con mayor intensidad, los gritos de su garganta se volvieron más dolorosos y agónicos al ver como prendían fuego aquel hogar, con la familia. Los gritos dentro de la casa se escucharon, clamaban por ayuda a pesar de todo aún tenían fuerza para ello y aquello atormento y martillo más la cabeza del felino, iban a olvidar, claro que olvidarían, porque morirían, eso fue lo que su autoproclamado amo no le había dicho y aunque lo volvió a intentar no pudo zafarse para ayudarles. Dolor, agonía, sufrimiento, culpabilidad, tristeza, todo eso se mezcló en cada poro de su cuerpo y sus gritos acompañaron los de la familia, de sus labios salía un lo siento, gritado con todas sus fuerzas, hasta que la inconsciencia le llego, ahora que deseaba olvidar, jamás olvidaría.

Los primeros días en aquella lujosa mansión, en aquella suave y mullida cama que le producía hastió fueron horribles para Yami, se encargaba de destruir cuanto le fuera posible, inclusive había llegado a intentar suicidarse, sin embargo no funcionaba, las heridas sanaban y no podía morir, sobre todo porque quien era su amo tampoco se lo permitía, varias veces fue azotado, varias veces fue encadenado y obligado a comer para que siguiera con vida. Yami lo detestaba, lo odiaba y más odiaba que no pudiera olvidar ese terrible día. Se acostumbró un poco aquello pero aun así intentaba hacer la vida imposible a aquel ser que había arrebatado la vida de quienes le salvaron  de sí mismo. Le violo más de una vez, pero a pesar de los gritos de dolor, de los gemidos arrancados en agonía y la sangre que bramaba de su entrada, jamás le suplico que parase, que se detuviera, no dijo su nombre y tampoco le complacía, solamente le dejaba hacer lo que quisiera hasta que se saciara o enfadara de no lograr su cometido. Un día de esos en los que el otro se encargaba de ultrajarlo y humillarlo, le miro con odio, mientras sus caderas se empujaban con fuerza y le mantenía alzada la cadera al felino, penetrándole violentamente-¡pareciera que no sirvió la maldición!-le grito con enojo, tan solo escucho la palabra maldición en su cabeza hubo un click, le empezó aquel odioso dolor de cabeza que le llego sabiendo que se trataba de un recuerdo, cosa que había dejado de pasar.

Observaba frente así a una vieja, larga nariz y con muchas arrugas en su rostro, el cabello blanco cenizo producto de las canas, ojos tan fríos como el hielo de un color plata, sus largos y huesudos dedos le apuntaban-debes tener cuidado muchacho, alguien te lanzara una maldición y en ese momento caerás en la perdición, no habrá forma de que te salves. Desde el primer momento que se pose en tu cuerpo, no habrá nada que le impida forjarte a su gusto-la voz de la mujer era rasposa y gruesa, incluso tétrica que hizo que su piel se erizara levemente, asintió a las palabras de la mujer, tomaría en cuenta lo escuchado y simplemente salió de aquella carpa, habiendo pagado a la mujer….

Todo volvió a ser oscuridad en cuanto salió de esa carpa, abrió sus ojos hasta el amanecer, cuando ya estaba absolutamente solo, a pesar del dolor en todo su cuerpo se puso de pie y busco unas prendas para ponerse, dirigiendo sus pasos al baño que tenía su habitación, eran lentos y silenciosos tanto que ni las criadas de la mansión se dieron cuenta, tan sólo lo supieron cuando escucharon el agua, un leve quejido salió de sus labios ante los cortes que escocieron en cuanto el agua hizo contacto con su piel, dejo entonces que bajo el chorro de agua las lágrimas salieran de sus ojos, mas humillado no podía estar y tal parecía que no había hecho caso a aquella anciana. Salió del baño y tomo una toalla secando su cuerpo y cambiándose, para luego recostarse en la cama hecho ovillo, sujetando la cola entre sus manos, no le importaba humedecer la elegante y costosa cama. Cerró sus ojos por un momento, más el recuerdo de la primera vez que hablo con Hikari llego “quizás huías” al tan solo recordar aquello un nuevo dolor de cabeza se le produjo, un segundo recuerdo se abría paso en su memoria, algo muy raro pero que no le molesto a su contrario quería recordar.

Era de día, aparentemente hacía un calor horrible porque sentía un dulce y frio sabor en su boca, delicioso, seguramente helado, caminaba a paso tranquilo por un pueblo, ondeando su cola hacia los lados. Estaba a metros de salir del pueblo cuando su paso se vio cortado por un grupo de 6 hombres, 5 de ellos le mostraron sus espadas y él enarco la ceja confundido, que supiera sólo estaba caminando por ahí, un hombre de largos cabellos negros dio un paso hacia él, el líder, eso era seguro, de largos y finos cabellos negros, con unos ojos azules tan intensos como el cielo, pero no ocasionaron miedo en su persona, su helado termino en el suelo y comenzó a pelear con aquellas personas, a defenderse como al parecer sabia, sin embargo, aquel hombre de ojos azules comenzó a murmurar algo bajamente, sus orejas se alzaron para poder entender lo que decía, captando que aquello se trataba de una maldición. Al instante decidió que lo mejor era huir, no podía permitirse el ser maldecido. Por ello se acercó corriendo a su caballo de pelaje negro, de inmediato pego a sus costillas y le hizo salir corriendo, durante una semana viajo en caballo a diferentes pueblos, cubriendo sus cabellos. Se observaba comprar comida e incluso vendió a su caballo, siguiendo su camino a pie, aprovechando la velocidad que poseía ya que de esa manera seria más difícil que le encontrara, al menos eso creyó. Pero luego de un mes se encontró cerca del pueblo [en donde ahora vivía con su amo] aquel hombre estaba ahí, sonreía de forma maliciosa y esta vez fue atacado por la espalda, de nuevo peleo con todas sus fuerzas, esta vez no eran solo 5 hombres eran más que no podía contarlos, sencillamente se limitó a matarlos tan rápido como podía o dejarles inconsciente, varios cortes estaban en su cuerpo, la sangre bañaba una de las calles de aquel pueblo, las espadas ya no mostraban su color, si no se mostraban llenas en sangre. Finalmente aquel hombre logro lanzarle la maldición y lo supo cuando su abdomen dolió horrible, mas antes de que pudieran llevarlo hizo su último esfuerzo escapando por los techos de las casas. La sangre salía de sus heridas con rapidez, apenas a lo lejos diviso un bosque y ahí fue a donde dirigió sus pasos, ya estaba lejos del pueblo, a pesar de todo, su velocidad sobre humana le ayudaba para moverse y recorrer grandes distancias. Cuando se adentró al bosque lo hizo más cansado, a paso lento, las heridas ardían y le escocían en cada respiro dado, la sangre teñía sus ropas o lo que quedaba de estas. A lo lejos pudo sentir la presencia de una mujer llevando sus pasos hacia allá, cuanto estuvo lo suficientemente cerca murmuro por ayuda, pero no pudo saber más nada, pues todo se volvió negro, había caído inconsciente.

Cuando abrió sus ojos, aun con el dolor de cabeza no le costó saber que aquello había pasado antes de ser encontrado por Hikari, el sello se había llevado sus recuerdos, pero de alguna forma había conseguido librarse de haber sido desde un inicio a quien ahora era su amo. El maldito había matado a una familia inocente, a quienes ahora con justa razón sabia le habían salvado verdaderamente de caer en las manos del mismo rey del infierno. Con premura ideo la forma de cobrar venganza. Y eso hizo cuando la noche llego, tomo un aspecto más dulce y sumiso para cuando su amo entro, sus movimientos se volvieron más sensuales aceptando esta vez esas caricias, esos besos, dejando salir gemidos placenteros, mientras ambos se desnudaban. Sus manos también recorrían aquel cuerpo, dejando besos y lamidas, sin embargo en el preciso momento en que llevo sus manos al pene del otro y este se arqueo complacido, fue que con ira, clavo sus uñas desgarrando la piel de esa zona tan sensible, escuchando encantado el grito que de aquellos labios se había derramado, un placentero y dulce sentir se posó en él, la sangre cayendo de aquella entrepierna la podía sentir en sus manos y era agradable.

Yami le observo, sus garras se ampliaron aún mas y comenzó a clavarlas sobre sus piernas, comenzando a desgarrar la piel de sus muslos, las uñas se clavaban con fuerza y hacia un movimiento lento pero fuerte para que la piel se abriera, los gritos de su amo eran encantadores, cegaban su pensamiento. Cuando dejo sus piernas estas tenían cortes tan largos y profundos que el hueso se podía ver, la sangre cubría la alfombra de su habitación. Quebró lentamente la muñeca de su amo, sus ojos relucían en un tono carmín brillante, cuando quebró ambas muñecas comenzó a seguir rasgando su piel, quitando trozo a trozo de su carne a ser posible, relamía con gusto y gula la sangre que caía en su rostro e incluso de sus manchadas manos. Oh pero aquella tortura acabo cuando vio que su amo estaba a punto de morir, la respiración era tan entrecortada que no le quedaba mucho tiempo, entonces tomo el candil que estaba al lado de su cama, dando pequeños saltos, lo encendió y luego se paró frente a su amo-que te diviertas en el infierno-bramo tirando el candil con fuerza sobre su cuerpo, el aceite encendido se impregno en la desgarrada piel, la alfombra también cobro vida y Yami huyo de ahí con sólo un cambio de ropa en sus manos.

Sabía que la mansión estaba sola, ya que cuando su amo tenía deseos de poseerlo los mandaba a todos a otro lado, no le costó salir de ese lugar, después de todo poco a poco descubría algunas de sus habilidades. Los años pasaron, él vivía como podía, el sello le impedía muchas cosas en ocasiones, sus recuerdos rara vez volvían a él, todo fue cambiando y él se fue acostumbrando al cambio, varias veces se volvió esclavo de otros, pero se encargaba de buscar la forma de huir, de tener libertad aunque muchas veces no lo hubo conseguido. Poco a poco como en su pasado fue descubriendo varias cosas, entre ellos que el sello se debilitaba día con día, ello sería un pase a recuperar todos su recuerdos y no intentar armar un rompecabezas con los que ya conocía, pero sabía que para eso aún faltaba tiempo.

-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-Actualidad-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-

Tras el pasar de los años, todo cambiado y diferente, él vivía tal como podía vivir. Había llegado a Shikaisen city, un lugar que sin duda alguna no gusto al saber de las tiendas de mascotas que ahí había, bueno una tienda y un mercado negro. Busco mantenerse alejado de ellas por obvias razones, suficiente de amos había tenido en toda su vida. Pero como siempre su llamativo ser le atrajo problemas, oh si bastantes problemas, un cazador iba tras él, se ganaría buen dinero con el felino vendiéndolo al mercado negro y a pesar de que aquello le costó meses lo consiguió. Cuando Yami abrió sus ojos se vio en ese lugar, esa espantosa habitación, sin sus cosas y nuevamente su ropa era harapienta, dio un largo suspiro y escapo de ahí en cuanto pudo. No le duro el gusto, prontamente era atrapado, era muy difícil mantenerse en libertad cuando no conocía al 100% sus habilidades y capacidades. Fue encerrado de nuevo  en el mercado negro, encadenado para evitar escapara, luego tuvieron que agregar aditamentos, como cubrir sus manos y cortar sus uñas para que no volviera a dañar a otro cuidador, le siguió una mordaza, para que no mordiera, solamente retirada para que comiera o para darle a beber sangre, pues lo necesitaba, sin embargo las salidas hacia el jardín siempre acompañado de un cuidador, uno con el que nunca había podido, limitado en todo…es así como vive sus días dentro de ese lugar, esperando como todos los demás a ser comprado.

  •Objetos personales
-Tiene un peluche de león que más parece un diente de león. Antes de la masacre y el incendio las niñas le habían regalado uno. Yami hizo una réplica en cuanto pudo del mismo, siendo este su tesoro más preciado.

• D. Psicológica:
Es una persona por demás complicada, su personalidad con facilidad se puede decir esta oculta mascara, tras mascara, tras mascara, ¿Quién es? ¿Cómo es? son cuestiones comunes. Siendo así pues empecemos a narrar cada faceta de este chico:

Primera Mascara: Definida por la dulzura, la inocencia y la timidez, es esta donde se muestra más débil pues una sonrisa dulce se posara sobre sus labios, será inocente y no comprenderá algunas cosas, buscara esconderse de algunas personas ante su timidez, los sonrojos serán más frecuente y sus palabras más suaves y elocuentes. Su mirar será suave y podrá rehusar ver a los ojos a otra persona, sus iris brillaran tenuemente en el son del nerviosismo, jugara con sus dedos pokeando suavemente los índices entre ellos o enredando sus manos en un afán por tranquilizarse.

Segunda Mascara: Siendo donde actúa de forma infantil, jugara como un pequeño niño, brincara por todos lados, reirá por casi nada, buscara a las personas para jugar, se revolcara en el suelo con tal de jugar, así sea entre el verde pasto, o las mismas calles. La sonrisa se posara en sus labios pero no con dulzura si no con travesura, abrazara todo lo que le sea posible abrazar y buscara con ahincó dulces, golosinas y cualquier cosa deliciosa a su paladar, chocolates, gomitas, pasteles, helado, todo cuanto tenga un sabor dulce lo querrá, pedirá las cosas amablemente pero si no las obtiene hará berrinche solo para que se las den y sus palabras no serán tan cuidadas como en su primera mascara, serán más juguetonas e incluso pueden tomar un tinte burlesco por sus bromas. Adorara abrazar peluches.

Tercera Mascara: Destrucción, en esta faceta ama destruir las cosas, ropa, juguetes, cojines, sabanas, objetos entre muchas otras cosas así que incluso intentara destruir personas. No le importa que sea o de quien sea él lo destruirá con suma facilidad y luego fingirá no saber quién lo rompió a pesar de ser el único en dicho lugar, fingirá demencia para luego huir del lugar, las sonrisas posadas en sus labios serán más parecidas a un mal presagio que a una sonrisa leve y suave. Su mirada se entornara y observara todo analíticamente, viendo que cosa destruir esto es más dado cuando algo no le gusta.

Cuarta Mascara: Sumisión y arrepentimiento. Esta solamente podrá ser vista cuando desee algo con verdadera fuerza, cuando quiere escapar de alguna cosa de la que no habrá podio huir, su mirar se volverá débil, tenue y brilloso como si fuese a llorar en cualquier momento-aunque puede hacer fluir las lágrimas para ser más convincente- sus orejas caerán, su cola se enredara en una de sus piernas o pasara entre las mismas, la cual será sujetada entre sus manos, su voz se volverá débil como si le costara hablar, morderá su labio inferior con ahincó, llegara a disculparse tantas veces le sea necesario, se apartara levemente de aquella persona esperando su perdón o en su caso obtener aquello que desea. Medirá más sus palabras o guardara silencio según él lo vea necesario. Tal vez incluso llegué a ser un poco obediente, pero por un tiempo definido que estipula solamente en su cabeza.

Quinta Mascara: Esta se forma por la tranquilidad, la pasividad de su persona, y la amabilidad, una sonrisa tranquila se posara sobre sus labios, sus iris brillaran carentes de algún signo malicioso y a su contrario parecerá tan tranquilo y apacible como la corriente en un río que fluye serenamente con las aguas tan tranquilas que sin importar cuantas rocas sean lanzadas la pasividad volverá en el flujo del rió, así mismo será la forma de ser del felino, incluso podrá llegar a tomar un leve carácter maternal, por la paciencia que suele posarse en él.

Sexta Mascara: Furia, es en estos momentos que sus ojos brillan en intensidad maliciosa, la maldad se puede ver dentro de sus iris, al igual que la indiferencia que presenta, pues no le importa quien sea, o lo que sea que se haya llevado su furia. Así pues es en estos momentos que su manera de ser se vuelve tan extraña como el fuego mismo, así pues cualquier cosa le puede hacer arder en un intenso odió y enojo tal cual llamas consumiendo un bosque con verdadera fuerza, hectárea por hectárea. O enfadarle sin llegar a ser tan fuerte, como un simple fuego consumiendo una casa. Sin embargo es en sus momentos de furia férrea y ardiente que desea la muerte de aquella persona que se lo provocara, querrá ver su sangre fluir de su cuerpo como ríos, y reirá en sadismo cuando así sea, entre un fino hilo de la cordura y locura a un paso de dejar una y entrar a otra. Vibrara en pura emociono al probar tal elixir de la vida, una sonrisa siniestra se mostrara sobre sus labios, relamiendo con gusto y gula el sabor de la sangre. Penetrara con sus filosas uñas el cuerpo de su presa y arrancara cada órgano que tenga a la mano que le sea posible tomar, buscara con el sadismo y la locura una muerte basada en completa tortura que le permita bañarse en la sangre, disfrutarla o simplemente ser salpicado por la misma.

Séptima Mascara: Calculador, su vista se posara en todo insignificante objeto, movimiento o acción, vera lo que pasa a su alrededor con mente fría, sus ojos mostraran totalmente la frialdad de su mente, pareciendo un tempano de hielo siendo del polo norte o del mismo polo sur. Parecerá que es indiferente y en sus labios no se mostrara una sonrisa, de hecho será carente de algún movimiento facial, como si hacerlos le fuese a delatar en su totalidad. Su voz rara vez se escuchara, el silencio será algo que le acompañe y si llegase a decir algo tan solo serán palabras hirientes o cortantes, hablara lo mínimo. Su mirada será afilada como si penetrara cada zona de las personas, a lo más profundo, como si observara sus miedos, sus traumas, todo, parecerá incluso que ve el alma y más allá.

Octava Mascara: Esta podría catalogarse como sus “instintos” sin embargo es orientada a la actitud que toma al querer ser mimado como buen felino que es. Buscará con persistencia a una persona, sus orejas se mantendrán levemente caídas y su cola alzada, al tener a dicha persona en su mira ira tras esta hasta conseguir ser mimado. Se volverá cariñoso y se restregara para obtenerlo, su mirada se volverá brillosa e ilusionada. Seguirá entonces como un pollito a su mamá gallina, maullara y se lanzara sobre la persona, se refregara y ronroneara constantemente, no le importa si es en su forma humana o en su forma animal, su actitud se volverá más impaciente, más molesto y con mucha persistencia, sin embargo si es ignorado se irá a mimar a sí mismo, ya sea refregándose en objetos o lo más común mimarse a sí mismo y esto con lleva a que después vendrá la ignorancia. Ignorara entonces a la persona que no le quiso mimar, gruñirá molesto cuando le quiera tocar e incluso le rasguñara, se volverá arisco por haber sido ignorado el primeramente.

Novena Mascara: Esta es definida por la sensualidad, el erotismo y la lujuria. Sus pensamientos rondaran en una sola cosa sexo, puro y llano sexo. Buscará entonces a quien sea para saciar sus deseos, es más desvergonzado por lo que tampoco es que le importe mucho lo que lleguen a decir, le importara poco donde sea mientras su cuerpo arda en ferviente deseo. Seducirá a la persona con leves gestos o gestos muy pronunciados, lo pedirá o simplemente lo tomara. Su mirada pasara a una bañada en lujuria y deseo, arderán con insistencia. Hará entonces lo que le sea completamente necesario solamente para conseguir lo que quiere, tampoco le importara donde sea y como sea, fuerte, suave, rudo, le da igual mientras le ayude a satisfacer su necesidad. En esta Mascara suya, podrá verse levemente sumiso, tomara un aspecto entre cariñoso y arisco según el momento, nunca le importara quien sea la persona.

Decima Mascara: Esta última es la más simple ya que solamente se trata de la combinación de sus anteriores Mascaras. Así pues su carácter será tan cambiante como extraño, dulce o un completo bastardo, respetara o será un completo irrespetuoso. Esto le ha valido para que muchas personas lleguen a considerarle alguien infantil o un tipo realmente peligroso. Pues como se dijo al inicio él es un completo caos en cuanto a su personalidad, y no es porque tenga algún problema psicológico o sufra de bipolaridad. Tan solo es él y toda su personalidad que forman parte de si, no hay un modo de definirlo y siempre se verá un velo cubriendo el rostro de sus interlocutores por saber quién es en realidad. ¿Podrás entonces descubrir tú cual es la base de todas sus formas de ser? O la duda corromperá tu mente y dejaras que el velo recubra tus ojos, vivir sin saber o solamente acostumbrarte a su forma de ser… ¿Qué es lo que entonces elegirás? Sea cual sea tu respuesta, que la suerte se ponga de tu lado~

{E X T R A S}
 • Gustos:
-Dulces, chucherías y demás.
-Rojo [se debe más que nada a la sangre]
-Azul, bueno en general colores fríos.
-Leche, adora la leche por lo que querrá beberla casi todo el día.
-Fresas, uvas, cerezas y arándanos son las frutas que más disfruta.
-Helado, mucho helado, es adicto al helado tanto como a la leche.
-La oscuridad, disfruta la oscuridad.
-La noche repleta de brillantes estrellas y la luna como compañera. O tan solo una noche oscura y sombría.
-Música, la mayoría de la música le gusta.
-Ser mimado.
-Afilar sus garras o uñas.
-El frío. Así que disfruta bastante de los días nevados.
-Beber té…con leche como no, así como café o ¿leche con café?
-Cantar.
-El agua por ende ama la playa y el mar. Así como el día nublado, tormentoso o solo lluvioso.
-Pescado y mariscos.
-Zonas verdes, jardines, patios, bosques, todo lo que se vea rodeado de verde.
-Jardinería.
-Las alturas, por eso es común verlo trepando por cualquier lugar que le permita estar en lo alto.
-anime, mangas, videojuegos.
Muchas cosas más.

 • Disgustos:
-Ruidos demasiado fuertes.
-Ser despertado.
-No poder escabullirse.
-Estar encerrado mucho tiempo y sin hacer nada.
-El olor de las lociones o perfumes.
-Colores demasiado chillones, de esos que lastiman la vista.
-Las ordenes.
-No poder beber leche.
-Las telenovelas o películas demasiado rosa pastel [o sea románticas].
-No tener nada más que jugar.
-Los despertadores.
-Los baños anti-pulgas o anti-garrapatas (?)
-No poder afilar sus garras.
-No obtener algo que realmente quiera.
-Ser ignorado cuando quiere ser mimado.
-El gel, sprays y colorantes para el cabello. Aquí también entra cualquier producto de peluquería, prefiere recortar su propio cabello antes de que le lleven a que se lo corten.
Muchas cosas más.


 • Información extra:
-Es bueno en el parkour y peleas cuerpo a cuerpo.
-Le gusta hacerse ovillo cuando tiene mucho frio.
-Es bastante bueno cocinando y en labores domésticas, sin embargo las hará mal a propósito cuando se trate para alguna persona o en su caso algún amo.
-El sello solamente se ve una vez, cuando alguien se proclama su amo. Mismo que se llevó todos sus recuerdos y que poco a poco va desapareciendo. Este sello tiene otra función, hay una oportunidad y chances muy limitados [vamos rara vez pasan] donde el sello le obliga a hacer lo que le han dicho, si se rehúsa el sello manda señales a todo su cuerpo, se marea, le dan ganas de vomitar y el dolor en su vientre va aumentando gradualmente, sólo se detiene cuando cumple con lo dicho o se desmaya.
-El sello no solamente se robó sus recuerdos, sino que también se hizo cargo de cambiar el color de sus ojos, estos originalmente son de un color azul brillante y profundo. Esto se debió a que una habilidad del felino reside en uno de sus ojos. Este tiene también sus problemas cuando aparece por su cuenta simplemente para darse a notar, suele ocasionar dolor en el felino aunque siempre morderá su lengua y no dejara ver que duele. Yami odia ese símbolo sobre su vientre a pesar de ser una hermosa figura lo que está ahí, ha llegado a arañar con fuerza ese trozo de piel por intentar arrancarlo.
-Su peso es constante, no importa cuánto coma, nunca engordara, sin embargo si le afecta la falta de alimento.
-Puede pasar hasta 3 meses una semana sin beber sangre. Gracias a ser un hibrido y no un vampiro convertido ni de sangre pura.
- La regeneración en su cuerpo es bastante rápida, propio de su raza. Pero como todo conlleva a una herida más grande, más tiempo tomara sanar. Misma cosa es que sus anticuerpos por ser lo que es son bastante altos y no enfermara, no con mucha facilidad, gracias a esto las medicinas no suelen afectarle, tampoco las drogas y alcohol. Cuando está herido, el beber sangre ayuda a que la herida sane incluso mucho más rápido en cuestión de segundos, sin importar si es un hueso roto o un simple corte profundo. De igual forma Yami debe tener cuidado no beber sangre cuando no la necesita ya que lo ha hecho y le ha llevado a enfermarse.
-Unas semanas antes de necesitar beber sangre, empieza a beber cualquier cosa que sea de color rojo e incluso comer, lo que le ha llevado a tomarse botellas de salsa picante.
-Le encanta bailar, no sabe exactamente porque, pero bailar es una de las cosas que más disfruta hacer, es uno de sus pasatiempos favoritos tanto como lo es la herbolaria, el dibujo y jardinería. Ama hacer estas cuatro cosas con una pasión ferviente.
-Uno de sus lugares favoritos a visitar es el pueblo, puesto que puede ir a montar caballos y es otra cosa que le gusta.
avatar
Apodo : Yams, Ashi, As...
Amo : El número que usted marco esta fuera de servicio~
Mensajes : 5
Fecha de inscripción : 29/05/2017
Ver perfil de usuario http://shikaisen.forums.nom.es/t3532-yami-id#23149
Híbrido

Volver arriba Ir abajo

Re: Yami {ID}

Mensaje por Ayato Sakama el Vie Jun 02, 2017 12:54 pm


NO OLVIDES COLOCAR LA FICHA EN TU PERFIL
Y PASARTE POR LOS REGISTROS
¡BIENVENIDO A SHIKAISEN!





avatar
Amo : ¡Hahaha! -sarcástico-
Ocupacion : No recibire ordenes de nadie.
Mensajes : 125
Fecha de inscripción : 23/01/2013
Ver perfil de usuario http://shikaisen.forums.nom.es/t1713-ayato-sakama-id
Dragón

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.